Día de las Infancias: reflexiones y sustentabilidad

Una reflexión sobre el día del niño, los regalos, la sustentabilidad y la presencia.

Cuando era chica ya daba algunos indicios de la persona en la que me iba a convertir: recortaba fotos de animales de revistas y las pegaba en un cuaderno, amaba leer libros y ver fotos de naturaleza, me levantaba temprano los fines de semana para mirar Discovery Channel y Animal Planet, y por muchos años durante mi adolescencia coleccioné revistas de NatGeo.

¿Qué tipo de infancia tuve que me llevó acá? ¿Recuerdo los regalos que me dieron y quién me los dio? ¿Qué recuerdos tengo más presentes? ¿Cómo me vinculo yo con los niños y niñas que tengo en mi entorno? ¿Qué mensaje les quiero dejar?

Pensando en el Día del Niño (o Día de las Infancias), quería hacer un posteo con ideas de regalos sostenibles en mis redes para inspirar a un consumo más responsable con el planeta. Lo típico: 

  • Juguetes duraderos y de materiales nobles como madera y algodón.
  • Libros (de segunda mano o nuevos que luego puedan volver a circular)
  • Cosas hechas a mano (juguetes al crochet, de cartón o artesanales, de emprendimientos, etc.)
  • Experiencias (un paseo, entradas al teatro o al cine, un parque de diversiones o circo, etc.)

Sin embargo, entiendo que hay varias razones por las cuales estas no son opciones viables en todos los hogares. Dependiendo la edad, el niño no ve el porqué: tal vez ve que una compañera tiene el último modelo del juguete de moda, de plástico brillante y a pilas, y no sé si es muy feliz llegar al recreo con su muñeca de trapo. Inmediatamente se transformá en “el distinto” y, lamentablemente, esto siempre tiene un costo social alto. 

Yo misma tengo un recuerdo de un juguete que no me compraron. Aunque mis papás no solían negarme mucho y teníamos un pasar económico normal -que incluía muchos juguetes- yo quería con todas mis ganas un Furby que nunca me compraron. Si crecieron en los 90 tal vez lo recuerden, si no, era como un Labubu robótico a pilas. 

El Labubu de los 90.

Hoy en día creo que fue acertada la decisión de no comprarlo: era carísimo, llevaba mil pilas y era probable que lo amara durante un tiempo y luego pasara a ser historia. Pero en el momento la ilusión que tenía y la desilusión de no recibirlo me quedó en la memoria. Pienso en las familias que están leyendo esto, que tal vez tengan un dilema ecológico (además del monetario, ja!) y se encuentran entre decidir: el juguete “eco”, tal vez más caro y menos deseado, el juguete plástico o descartable que tal vez es más accesible y más “normal”. A esto sumenle la omnipresencia de la publicidad, el consumismo que ataca a las infancias y la presión social desde pequeños. ¡Qué difícil! 

Y si bien el Furby es un ejemplos concreto de algo material y tangible, también pienso en otras cosas que viví como niña: los momentos de diversión, los viajes, y las experiencias inolvidables. Por un lado, las personas que estuvieron ahí incondicionalmente, las personas que me transmitieron amor y apoyo, y por otro, las personas que estuvieron ausentes o incluso me maltrataron (algo que sigo trabajando en terapia, don’t worry).

Recuerdo aquellos familiares que veía una vez al año pero me traían muchos regalos, recuerdo aquellos que no tenían mucho en los bolsillos pero estuvieron en los momentos que más los necesité. Recuerdo a quien me llevaba a la escuela, me iba a buscar a inglés, me hacía reír y me escuchaba cuando estaba triste. Recuerdo quienes me hacían sentir incómoda o los que me regalaban momentos de complicidad.

Otra foto de Bariloche. En este caso, no recuerdo quién me regaló el sombrero con girasoles, pero sí recuerdo que en el Llao Llao me perseguían las abejas.

Sí, es medio cliché decirlo, pero en un mundo donde el consumo desmedido nos invade aún en las peores crisis económicas, donde pocos se cuestionan de dónde vienen o a dónde van a parar estas cosas, donde quienes elegimos ser más conscientes terminamos siendo los raros, la “oveja verde” de la familia, donde la frustración al ver que nuestro esfuerzo es una gota de agua en el mar…Tal vez comprar ese juguete plástico, en el gran esquema de cosas, no sea tan grave. Tal vez no comprar nada, o regalar algo no tan memorable, tampoco. El mejor regalo, si bien a veces difícil de dar, no deja de ser gratis: nuestra atención, nuestra empatía, nuestra incondicionalidad, nuestra paciencia, nuestro tiempo

5 comentarios

  1. Si te sirve de consuelo, mis amigas tenían el furby y empezaba a hablar solo en el placard a las 3am, asustaba. Jajaja.

    Me gusta el género blog!! El formato Tiktok ha arruinado mi capacidad de concentración así que también estoy intentando volver a las bases.
    Felicitaciones por la web Manuuu!!

  2. Hola Manu! Felicitaciones por este nuevo proyecto!!!
    Me gusto mucho el texto , me hizo recordar mucho mi infancia. También quise y no tuve un furby, pero si no lo hubiese recordado, yo menos jaja. Lo que si recuerdo es jugar con mis amigos de barrio y el cariño de mis tias, pero no recuerdo regalos exclusivos de ellas, solo su amorosidad que por suerte continúa.
    Actualmente no tengo infancias cercanas porque mi sobrino va a cumplir 18 años pero con el intente hacer lo mismo estar el mayor tiempo presente y que sepa q estoy para él. Nose si lo logre tan bien como mis tias… el tiempo lo dirá. Gracias por abrir el diálogo. Gracias ! Abrazo

  3. Manu te agradezco por todo lo que compartis y por hacernos reflexionar siempre.
    Acá somos papas primerizos y con un peque de (casi) un año optamos por los pañales de tela y los juguetes recirculados.
    Hoy, ya cercanos al primer añito del bebu y tambien al día de la niñez, optamos por libros de tela y de papel y lo mejor es que él los ama!
    De nuevo gracias y felicitaciones por todo el material que compartis.
    Abrazo!

  4. Que lindo el blog! Y aunque mis hijas ya son grandes, el tema día del niño me trae recuerdos de que elegir para no caer en la moda del último juguete ruidoso
    La edad ayuda: a los más chicos creo que es más fácil porque la alegría es descubrir cada cosa nueva. A partir de la primaria es difícil evitar comparaciones con los regalos pero podes negociar un poco, más que ahora se habla mucho en la escuela de ecología.
    Gracias por este espacio

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